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No hay marcha atrás en gasolinazo: Presidencia

No hay marcha atrás en gasolinazo: Presidencia

Es clara la posición del gobierno de Enrique Peña Nieto de seguir con la entrega de los recursos naturales y energéticos a las grandes empresas trasnacionales. Al justificar el incremento a los energéticos (gasolina, electricidad y gas) el Presidente de la República confirmó que las alzas en este rubro se deben a cuestiones internacionales.

Lo que se desprende de su mensaje es que primero hay que satisfacer las demandas del mercado internacional, sin importar las severas afectaciones que genera entre los mexicanos, principalmente a las clases medias.

Enrique Peña Nieto está totalmente convencido de que el libre comercio, con su afán saqueador de economías, es el camino correcto, pero no entiende que sólo deja al país sin sus recursos, pues plantea que México sólo debe ser exportador de materia prima y que no debe desarrollar industria pesada ni ser fabricante de productos con valor agregado.

Desde la década de los 80, esta línea de pensamiento económico provoca que México deje de producir lo que necesita y lo obligan a recurrir a las importaciones. Una muestra de ello son los energéticos. Desde esa década, cuando era presidente Miguel de la Madrid, se comenzó a desmantelar la industria petrolera. La última refinería de Pemex se inauguró en 1979.

Ahora, cuando la doctrina del neoliberalismo se aplica a rajatabla, impulsada por los egresados del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), quienes ocupan casi 80 por ciento de los puestos de la administración pública, el incremento a los energéticos desata protestas de la ciudadanía, la cual no es escuchada por quien debe rectificar el camino; al contrario, justifica el aumento y dice que se debe a las condiciones que rigen en el mercado internacional.

Al Presidente no le importa que el humilde campesino que, con trabajos, compró una camioneta para llevar sus productos al mercado, los cuales ahora tendrán un mayor costo. A Peña Nieto lo que le interesa es tener satisfechas a las empresas petroleras trasnacionales que ya se volvieron a apoderar de nuestro petróleo.

Las protestas por el gasolinazo no se detendrán, y menos con el mensaje de Peña Nieto en el que defiende el alza de precios. ¿Hasta dónde llegará?

Esta misma tarde, el mandatario mexicano anunció la reincorporación a su gabinete de Luis Videgaray Caso, ahora como titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) en sustitución de Claudia Ruiz Massieu, quien presentó su renuncia.

Luis Videgaray, uno de los impulsores de la reforma energética cuando fue secretario de Hacienda y Crédito Público e impulsor de la visita de Donald Trump, por lo que fue duramente criticado y sacado de ese puesto, ahora llevará las riendas de la política exterior mexicana. ¿Más entreguismo?

Asimismo, tomó posesión de la Secretaría de Cultura, María Cristina García Cepeda, quien sustituye al recién fallecido Rafael Tovar y de Teresa. García Cepeda se desempeñaba como directora general del Instituto Nacional de Bellas Artes.

  Clic para reproducir, clic en texto para pausar Es clara la posición del gobierno de Enrique Peña Nieto de seguir con la entrega de los recursos naturales y energéticos a las grandes empresas trasnacionales. Al justificar el incremento a los energéticos (gasolina, electricidad y gas) el Presidente de la República confirmó que las alzas en este rubro se deben a cuestiones internacionales. Lo que se desprende de su mensaje es que primero hay que satisfacer las demandas del mercado internacional, sin importar las severas afectaciones que genera entre los mexicanos, principalmente a las clases medias. Enrique Peña Nieto está totalmente convencido de que el libre comercio, con su afán saqueador de economías, es el camino correcto, pero no entiende que sólo deja al país sin sus recursos, pues plantea que México sólo debe ser exportador de materia prima y que no debe desarrollar industria pesada ni ser fabricante de productos con valor agregado. Desde la década de los 80, esta línea de pensamiento económico provoca que México deje de producir lo que necesita y lo obligan a recurrir a las importaciones. Una muestra de ello son los energéticos. Desde esa década, cuando era presidente Miguel de la Madrid, se comenzó a desmantelar la industria petrolera. La última refinería de Pemex se inauguró en 1979. Ahora, cuando la doctrina del neoliberalismo se aplica a rajatabla, impulsada por los egresados del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), quienes ocupan casi 80 por ciento de los puestos de la administración pública, el incremento a los energéticos desata protestas de la ciudadanía, la cual no es escuchada por quien debe rectificar el camino; al contrario, justifica el aumento y dice que se debe a las condiciones que rigen en el mercado internacional. Al Presidente no le importa que el humilde campesino que, con trabajos, compró una camioneta para llevar sus productos al mercado, los cuales ahora tendrán un mayor costo. A Peña Nieto lo que le interesa es tener satisfechas a las empresas petroleras trasnacionales que ya se volvieron a apoderar de nuestro petróleo. Las protestas por el gasolinazo no se detendrán, y menos con el mensaje de Peña Nieto en el que defiende el alza de precios. ¿Hasta dónde llegará? Esta misma tarde, el mandatario mexicano anunció la reincorporación a su gabinete de Luis Videgaray Caso, ahora como titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) en sustitución de Claudia Ruiz Massieu, quien presentó su renuncia. Luis Videgaray, uno de los impulsores de la reforma energética cuando fue secretario de Hacienda y Crédito Público e impulsor de la visita de Donald Trump, por lo que fue duramente criticado y sacado de ese puesto, ahora llevará las riendas de la política exterior mexicana. ¿Más entreguismo? Asimismo, tomó posesión de la Secretaría de Cultura, María Cristina García Cepeda, quien sustituye al recién fallecido Rafael Tovar y de Teresa. García Cepeda se desempeñaba como directora general del Instituto Nacional de Bellas Artes. Reproduce la nota

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