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El golpe contra Espacio AMEDI

El golpe contra Espacio AMEDI

Luis Miguel Carriedo

El programa Espacio Amedi tiene una década en el cuadrante de Radio Ciudadana y está en riesgo de cerrar sus puertas por una revancha absurda, un golpe fraguado al interior de la cúpula directiva que hoy comanda a la Asociación Mexicana de Derecho a la Información, organización que dio origen a este proyecto radiofónico por invitación de su presidenta fundadora, Beatriz Solís, pero que ahora, con Jorge Fernando Negrete al frente y en el marco de un diferendo por críticas que los conductores del programa le hemos hecho, amaga con desaparecer del aire la emisión o, en su caso, colocarle filtros editoriales mediante un “consejo” ad hoc que procure la “institucionalidad” en los contenidos.

Negrete inició una maniobra burda en esa ruta censora. Primero propuso (y logró) eliminar fast track todas las alusiones que en los estatutos de la AMEDI reconocían al programa de radio como proyecto periodístico con libertad editorial para sus productores y conductores (Primavera Téllez Girón, Gerardo Montes y yo). Pasadas las 11:30 de la noche del 23 de febrero, el presidente formal de AMEDI nos hizo llegar esa propuesta de mutilar de los estatutos vigentes todas las menciones al programa, las que lo definían, las que hablaban de su independencia editorial aplicable también a cualquier otra emisión periodística de la Asociación. La asamblea se había convocado para celebrarse el 24 de febrero, y en ella se haría la “presentación” de las posibles modificaciones estatutarias, pero resultó que no era presentación sino apresurada votación.

Los cambios fueron aprobados sin análisis ni justificación, enredados en pretextos que poco a poco se desmoronaron. Se votó a mano alzada y apenas 14 horas después de conocerse las propuestas de eliminación y las de agregados. No hubo explicación anexa de por qué buscaba el presidente de la organización ciudadana borrar toda referencia en sus normas internas a la emisión longeva en la radio pública y en la AMEDI. Sólo venían marcados los párrafos originales con tachaduras que indicaban la pretensión de expulsar todo lo que aludiera al programa. Se contó finalmente una mayoría que apoyaba esa postura vacía de argumentos, pero veloz en su implantación.

Los brazos de asociados afines que estaban presentes en la asamblea se levantaron, muchos engañados (se llegó a decir que no se pretendía desaparecer el programa, aunque al final se reconoció que sí era eso lo que tenían en mente). Negrete cumplió su objetivo, el borrado, pese a la oposición de Primavera Téllez Girón, quien acudió a la asamblea y manifestó su desacuerdo con la medida, entre burlas de quienes aseguran que nadie en la Asociación escucha el programa, salvo “por morbo”; hubo quienes dijeron que con nuestras críticas queríamos darnos “baños de pureza” (eso último, debemos reconocerlo, preferimos de esos a los de lodo).

En contraste con el supuesto desinterés que despierta la emisión a integrantes de la AMEDI, el IMER informó que se trata de un programa con audiencia destacada en la emisora. No parece haber indiferencia cuando se toman tantas molestias y empeño en reconvenir nuestras críticas a legisladores, borrar el programa del boletín que envía la directiva cada semana, de la página web y ahora de las reglas internas con esta maniobra que orilla al fin, a partir de un método que envidiarían las peores prácticas de chicaneo parlamentario.

Negrete canceló exitosamente, en menos de un día, la siguiente redacción que daba sustento al programa Espacio AMEDI en los estatutos: “espacio periodístico de divulgación, crítica y debate para promover la discusión pública y plural de asuntos relevantes relacionados con la libertad de expresión, el derecho a la información y el papel que juegan los medios de comunicación en la sociedad”.

También expulsó de los estatutos, así de un plumazo, este candado clave de libertad editorial del programa y cualquier otro realizado por la Asociación en el futuro: “conductores y/o productores, tendrán absoluta independencia editorial para el tratamiento de los temas, selección de invitados y emisión de opiniones personales”.

No le gustaba esa redacción. Hace un año, con la misma tónica, Negrete nos pidió, directamente y frente a la miráda incrédula de funcionarios del IMER, deslindar a la Asociación de los comentarios críticos “personales” que hiciéramos los conductores de Espacio AMEDI, al argumentar que recibió reclamos de políticos vinculados a empresas de radiodifusión ofendidos por nuestras opiniones y que no quería que le achacaran posturas individuales expresadas en el programa a “la AMEDI”.

Le dije entonces que siempre habrá réplica para quien la solicite y claridad en que somos responsables de lo que hablamos en los micrófonos de Radio Ciudadana (todas las emisiones inician con la leyenda: “las opiniones son de quienes las emiten”), pero que no estamos de acuerdo con aceptar una ventanilla de regaños o reconvenciones privadas que no se sustenten en público, sólo porque alguien se incomoda sin refutar la información o las opiniones. Dijo entonces que respetaría esa libertad, incluso que firmaría el convenio con el IMER para refrendar el programa, pero no lo hizo. Ahora abre sus cartas, descara finalmente que el golpeteo añejo, las reconvenciones vergonzosas, el vacío y el borrado estatutario sí tenían un objetivo.

Al finalizar la asamblea, ya aprobada la modificación que canceló la independiencia editorial, dio a conocer que su equipo de colaboradores le había “mandatado” desaparecer el programa hace tiempo, que a él no le gustaba la emisión, aunque no había acatado todavía ese fallo para evitar problemas con los conductores con quienes, según él, es difícil hablar. Sin embargo, durante su asamblea de febrero no limitó sus palabras ni guardó prudencia de ningún tipo y amagó, descaradamente, con atender pronto el supuesto mandato de desaparición, o instaurar al menos un “comité editorial” para garantizar que se considere en el espacio radiofónico la visión “institucional” de la AMEDI.

Su argumento no pudo detallarlo personalmente con facilidad (desaparecer o controlar contenidos), pero lo auxilió quien funge como su Secretario al decir que el programa es para ellos, efectivamente, un proyecto “institucional” y no una emisión “patrimonialista” de quienes lo hacemos cada semana, por lo que en su opinión deberíamos reflejar eso que llaman visión “institucional”, invitar a los dirigentes asociados de la AMEDI a entrevistas y reflejar esas posiciones que no se ven y que son “institucionales”.

¿Qué visión institucional quiere? ¿Pedir por ejemplo televisión de paga para Slim en una radio pública y reprochar al IFT no darle ese negocio? No haremos eso.

Ninguna presidenta o presidente de la AMEDI había arremetido antes contra este proyecto voluntario que se sostiene a pesar de las carencias, que no aspira a dividendos de ningún tipo ni a las grandes audiencias comerciales. Existe por la convicción y generosidad de sus colaboradores, de Primavera y Gerardo; de Kevin, Jonathan, Tere, Cinthia, Frida, Graciela, Cecilia, Diana, Édgar, Eduardo, por el apoyo de Carlos Padilla y la revista Zócalo. Incluso Jorge Bravo, quien dejó de coincidir con Espacio AMEDI, fue un colaborador comprometido.

Con el IMER la AMEDI había logrado un convenio que puso siempre por delante la libertad editorial y la independencia. Las partes lo habíamos aceptado y los estatutos de la Asociación eran congruentes con ello, reivindicaban que un espacio periodístico en radio pública no debe ser una oficina de comunicación social o vocería de posturas que no se comparten. Ese diseño de reglas desapareció en pocas horas y el golpe no vino del instituto sino de nuesttra propia organización.

Duele la decisión y el silencio de muchos integrantes de la Asociación que en privado reconocen el abuso, el atropello al programa, pero que en la asamblea se callaron por miedo a ser purgados. Ahora, Jorge Fernando descubrió que no le gustaba leer en los estatutos la independencia editorial de quienes hacemos la emisión, el reconocimiento a que las opiniones personales de los conductores se respetarían, sencillamente borró todo eso.

No es un hecho aislado y no se entiende sin las críticas hechas en el programa a lo que en nuestra opinión es una clara tendencia de Negrete a impulsar, desde la AMEDI, posturas favorables a los intereses económicos del empresario Carlos Slim.

Nos parece indebido que un organismo ciudadano regañe al IFT no por perseguir a radios comunitarias e indígenas, sino por no darle “convergencia plena” a las empresas de Slim, sin importar su condición de preponderante. Tampoco nos parece que se exija a nombre de la AMEDI permitirle a ese magnate de las telecomunicaciones hacer negocio en la televisión de paga, como se le permite indebidamente a Televisa, ni que se quiten medidas asimétricas impuestas al acaparamiento en radiodifusión y telecomunicaciones a los monopolios.

No compartimos tampoco la propuesta que hizo Negrete para que la Asociación exijiera eliminar impuestos a Slim, el “impuesto a la libertad de expresión”, que es como él llama a las contribuciones que debe pagar el empresario a la hacienda pública mediante el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios. No es broma, sugiere que como Slim es dueño de redes y por ahí pasa el internet, el impuesto a las telecomunicaciones que se le impone afecta “la libertad” de usuarios a expresarse, que si se exentara a Slim y a otros de esa carga seguro decidirían bajar las tarifas y más personas podrían ejercer su derecho a la información y libertad contratando planes de datos más baratos. En realidad internet se exentó expresamente de ese gravamen. ¿Entonces cuál afectación a la libertad? ¿Esos son los temas a promover en materia de derecho a la información desde una ONG? ¿Reducirle impuestos a los magnates?

El presidente de AMEDI primero dejó de invitar a los asociados a escuchar la emisión de radio que lo critica y que le disgusta, al quitar el aviso que se hacía desde hace años, incluso durante las primeras semanas de su gestión, en el boletín semanal “institucional” de la organización; también retiró de la sección principal de la página web “institucional” la mención que permitía conocer que hay un programa de radio semanal, un proyecto periodístico que se gestó poco después de fundada la Asociación y que nunca fue defenestrado internamente con pretextos como los expuestos por los patiños de Jorge, quienes tratan de maquillar el golpe al señalar que no debe hacerse radio en AM, porque ahí no hay ratings, que la audiencia del IMER es baja frente a otros medios comerciales, que hay que apostar por la “convergencia” y el internet en lugar de “seguir pensando en un programa de radio”.

No es por eso que hay tantas medidas de purga, tanto despliegue para expulsarnos del espacio. Son las críticas, no la audiencia ni el deber de acatamiento a supuestos mandatos de desaparición o una simple modernización normativa de reglas internas. Es un golpe a un espacio modesto, pero al parecer muy incómodo para el presidente de la AMEDI y para políticos que lo regañan por lo que nosotros decimos.

No nos engañamos, Negrete y sus aliados dieron un golpe definitivo al espacio periodístico que conducimos en distintos momentos, desde ya hace casi once años: Primavera Téllez Girón, Gerardo Montes y yo. El sueño se apaga de mala manera, pero no las convicciones, esas se quedan y mientras sigamos al aire seguiremos diciendo lo que pensamos, ejerciendo nuestra libertad. Abriremos también nuevos espacios y nos comprometemos desde ahora con nuestra audiencia a que en donde estemos, el contenido que presentemos no será nunca vocería “institucional” de posturas que no compartimos, ni defenderá el interés de multimillonarios, de sus monopolios, sean televisivos o telefónicos.

@lmcarriedo

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