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Acusan a The Guardian de manipular información de Julian Assange


 

Glenn Greenwald, columnista del portal de noticias The Intercept, acusó al periódico The Guardian de dar información engañosa y de mala calidad al publicar un artículo sobre Julian Assange escrito por Ben Jacobs.

 

El artículo, publicado el 24 de diciembre por The Guardian, es en sí un resumen de una entrevista concedida por Assange para el diario italiano La Repubblica y realizada por la periodista Stefania Maurizi.

 

Greenwald escribe que Stefania Maurizi, “ha desmentido repetidamente las falsas afirmaciones que se hacen sobre lo que Assange dijo en su entrevista”, pero desgraciadamente sus declaraciones han sido “ignoradas”.

 

El artículo de Glenn menciona distintos puntos en los cuales las declaraciones de Assange fueron distorsionadas, el primero es acerca de que Assange alaba a Trump y critica a Clinton, pero en realidad, al fundador de WikiLeaks en ningún momento le preguntaron si le agradaba el magnate, sólo le preguntaron acerca de que pensaba que serían para él las consecuencias de la victoria del republicano.

El articulista de The Intercept considera que la respuesta de Assange fue “neutral” y jamás fue un “elogio” para Trump.

 

“La elección de Hillary Clinton habría supuesto la consolidación del poder de la actual clase dirigente en Estados Unidos. Donald Trump no es un iniciado en Washington. Él es parte de la rica élite que domina Estados Unidos, y reúne a su alrededor a otras personas adineradas y personalidades idiosincrásicas (…) Ha creado una nueva estructura de apoyo que evolucionará rápidamente, pero por el momento su falta de definición significa que habrá oportunidades de cambio en Estados Unidos: tanto para peor y como para mejor”, mencionó Assange en aquella entrevista.

 

Greenwald menciona que, al igual que Assange, varios demócratas como Bernie Sanders, Elizabeth Warren y Chuck Shumer dijeron lo mismo, “que estaban dispuestos y deseosos de explotar las formas en que la presidencia de Trump podría crear nuevas oportunidades”.

 

Otra manipulación de la cual habla el columnista de The Intercept tiene que ver con WikiLeaks y Rusia, pues Jacobs escribió que Assange “tenía una relación estrecha con el régimen de Putin”, y que como “prueba” tenía que el ciberactivista había hecho una serie de entrevistas, las cuales fueron transmitidas por el portal RT.

 

Jacobs, en aquel artículo, aseguró que “Assange dijo que no había necesidad de que WikiLeaks asumiera un papel denunciante en Rusia, ya que, según afirma, en ese país ya existe un debate abierto y competitivo”.

 

Pero lo que realmente dijo Assange en aquella entrevista fue que “en Rusia, hay muchas publicaciones vibrantes, blogs en línea, y críticos del Kremlin como Navalni, que son parte de ese espectro. También hay periódicos como Novaya Gazeta, en los que se permite a diferentes partes de la sociedad de Moscú criticarse mutuamente y es tolerado”, así que “mi interpretación es que en Rusia hay competidores a WikiLeaks, y nadie en el personal de WikiLeaks habla ruso. Para una cultura fuerte que tiene su propio idioma, como la rusa, tienes que ser visto como un jugador local. WikiLeaks es una organización predominantemente de habla inglesa, con un sitio web predominantemente en inglés”.

 

Lo que Assange dijo en esa parte de la entrevista es “obvio”, ya que “no está diciendo que Rusia es demasiado libre y transparente”, ya que de hecho señala que en aquel país tienen “mejores opciones que WikiLeaks”, ya que su portal “no tiene cabida en los medios del país”, debido a que “no habla el idioma”, señala Greenwald.

 

También Greenwald hizo hincapié en que convertir en afirmación acerca de que “Assange cree que Rusia es demasiado libre y abierta para necesitar denuncias, una forma de describir a Assange como propagandista de Putin, no es simplemente un error imprudente. Es un fraude periodístico”.

 

Incluso, ambas declaraciones falsas “juegan directamente con las creencias de los partidarios de Clinton y refuerzan su discurso sobre lo que pasó en las elecciones: Clinton perdió porque el Kremlin usó a agentes como Assange para ayudar a Trump y hundir a Clinton. El artículo hace parecer que Assange presenta a Rusia como una cultura política libre, vibrante y transparente en la que, en contraste con el represivo Occidente, no se necesitan denuncias, y todo esto mientras alaba a Trump”.

 

Greenwald también recalca que lo único que buscaba Jacobs era generar “tráfico masivo para The Guardian” y que nadie debe confiar en que Jacobs reporte con precisión e imparcialidad temas acerca de WikiLeaks.

 

Y que el artículo escrito por Jacobs es una prueba de como las noticias falsas se extienden rápidamente por internet, y lo que es peor es que en este caso esas declaraciones falsas fueran difundidas por un portal de medios.

 

El articulista también mencionó que “una vez más, los que más ostentosamente denuncian las noticias falsas, y quieren que Facebook y otros gigantes de la tecnología supriman el contenido en nombre de la lucha contra ella, son a menudo los agresores más agresivos y egoístas”.

 

 

Con información de The Intercept.

 

  Clic para reproducir, clic en texto para pausar   Glenn Greenwald, columnista del portal de noticias The Intercept, acusó al periódico The Guardian de dar información engañosa y de mala calidad al publicar un artículo sobre Julian Assange escrito por Ben Jacobs.   El artículo, publicado el 24 de diciembre por The Guardian, es en sí un resumen de una entrevista concedida por Assange para el diario italiano La Repubblica y realizada por la periodista Stefania Maurizi.   Greenwald escribe que Stefania Maurizi, “ha desmentido repetidamente las falsas afirmaciones que se hacen sobre lo que Assange dijo en su entrevista”, pero desgraciadamente sus declaraciones han sido “ignoradas”.   El artículo de Glenn menciona distintos puntos en los cuales las declaraciones de Assange fueron distorsionadas, el primero es acerca de que Assange alaba a Trump y critica a Clinton, pero en realidad, al fundador de WikiLeaks en ningún momento le preguntaron si le agradaba el magnate, sólo le preguntaron acerca de que pensaba que serían para él las consecuencias de la victoria del republicano. El articulista de The Intercept considera que la respuesta de Assange fue “neutral” y jamás fue un “elogio” para Trump.   “La elección de Hillary Clinton habría supuesto la consolidación del poder de la actual clase dirigente en Estados Unidos. Donald Trump no es un iniciado en Washington. Él es parte de la rica élite que domina Estados Unidos, y reúne a su alrededor a otras personas adineradas y personalidades idiosincrásicas (…) Ha creado una nueva estructura de apoyo que evolucionará rápidamente, pero por el momento su falta de definición significa que habrá oportunidades de cambio en Estados Unidos: tanto para peor y como para mejor”, mencionó Assange en aquella entrevista.   Greenwald menciona que, al igual que Assange, varios demócratas como Bernie Sanders, Elizabeth Warren y Chuck Shumer dijeron lo mismo, “que estaban dispuestos y deseosos de explotar las formas en que la presidencia de Trump podría crear nuevas oportunidades”.   Otra manipulación de la cual habla el columnista de The Intercept tiene que ver con WikiLeaks y Rusia, pues Jacobs escribió que Assange “tenía una relación estrecha con el régimen de Putin”, y que como “prueba” tenía que el ciberactivista había hecho una serie de entrevistas, las cuales fueron transmitidas por el portal RT.   Jacobs, en aquel artículo, aseguró que “Assange dijo que no había necesidad de que WikiLeaks asumiera un papel denunciante en Rusia, ya que, según afirma, en ese país ya existe un debate abierto y competitivo”.   Pero lo que realmente dijo Assange en aquella entrevista fue que “en Rusia, hay muchas publicaciones vibrantes, blogs en línea, y críticos del Kremlin como Navalni, que son parte de ese espectro. También hay periódicos como Novaya Gazeta, en los que se permite a diferentes partes de la sociedad de Moscú criticarse mutuamente y es tolerado”, así que “mi interpretación es que en Rusia hay competidores a WikiLeaks, y nadie en el personal de WikiLeaks habla ruso. Para una cultura fuerte que tiene su propio idioma, como la rusa, tienes que ser visto como un jugador local. WikiLeaks es una organización predominantemente de habla inglesa, con un sitio web predominantemente en inglés”.   Lo que Assange dijo en esa parte de la entrevista es “obvio”, ya que “no está diciendo que Rusia es demasiado libre y transparente”, ya que de hecho señala que en aquel país tienen “mejores opciones que WikiLeaks”, ya que su portal “no tiene cabida en los medios del país”, debido a que “no habla el idioma”, señala Greenwald.   También Greenwald hizo hincapié en que convertir en afirmación acerca de que “Assange cree que Rusia es demasiado libre y abierta para necesitar denuncias, una forma de describir a Assange como propagandista de Putin, no es simplemente un error imprudente. Es un fraude periodístico”.   Incluso, ambas declaraciones falsas “juegan directamente con las creencias de los partidarios de Clinton y refuerzan su discurso sobre lo que pasó en las elecciones: Clinton perdió porque el Kremlin usó a agentes como Assange para ayudar a Trump y hundir a Clinton. El artículo hace parecer que Assange presenta a Rusia como una cultura política libre, vibrante y transparente en la que, en contraste con el represivo Occidente, no se necesitan denuncias, y todo esto mientras alaba a Trump”.   Greenwald también recalca que lo único que buscaba Jacobs era generar “tráfico masivo para The Guardian” y que nadie debe confiar en que Jacobs reporte con precisión e imparcialidad temas acerca de WikiLeaks.   Y que el artículo escrito por Jacobs es una prueba de como las noticias falsas se extienden rápidamente por internet, y lo que es peor es que en este caso esas declaraciones falsas fueran difundidas por un portal de medios.   El articulista también mencionó que “una vez más, los que más ostentosamente denuncian las noticias falsas, y quieren que Facebook y otros gigantes de la tecnología supriman el contenido en nombre de la lucha contra ella, son a menudo los agresores más agresivos y egoístas”.     Con información de The Intercept.   Reproduce la nota

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