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La izquierda, miope ante la caricatura: Staino y Rius |
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Escrito por Graciela Martínez Matías
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Viernes 04 de Diciembre de 2009 14:40 |
Guadalajara, Jal. Varias son las cosas en común que unen a Sergio Staino y a Eduardo del Río, Rius, dos grandes de la caricatura política de Italia y México, respectivamente: ambos tienen más de 70 años, colaboran en importantes revistas de sátira y sus países han sido gobernados por presidentes caricaturescos. Staino ha tenido en tres ocasiones a Silvio Berlusconi, y Rius “disfrutó” de Vicente Fox durante seis años. “Lo que más nos ha hecho similares, acota Rius, es que los dos estamos casados con latinoamericanas y fuimos miembros del Partido Comunista, yo del mexicano y él del italiano.” Staino, icono de las viñetas italianas vino a México para dialogar con su amigo Rius sobre el arte de dibujar monos y otros no tan monos, y fue precisamente la Feria Internacional del Libro de Guadalajara en su edición de 2008, la que reunió a estos decanos de la historieta en una mesa que vino a alegrar la fiesta de los libros: “Desde Italia, el humorismo y la sátira política de Sergio Staino”. “La gente se ha de preguntar por qué diablos estoy aquí si no soy italiano –comentó Rius, el chamuco mayor–; Sergio pidió conocer en su visita a México a Pancho Villa y a mí. A Pancho Villa nos ha costado un poco localizarlo y a mí, aquí me tienen.”

El nacimiento de Bobo Staino, uno de los caricaturistas más destacados de su país, es conocido por su personaje Bobo, a través del cual intenta reflejar la problemática social, económica, política y, por qué no decirlo, la crisis por la que atraviesan sus viejos amigos de la izquierda italiana. Bobo, refiere el caricaturista toscano, “cuenta cómo éramos, cómo somos y cómo queremos ser los italianos. Por su estilo narrativo, sus historias tienen semejanzas con el trabajo de Rius, pero quizá sea más cercano a Gabriel Vargas y La Familia Burrón. Su obra ha sido estudiada por escritores de primer nivel como Umberto Eco y Antonio Tabucchi, con quien tiene una profunda amistad. Instalado en la charla, Staino platicó un poco de su personaje más importante. “El 10 de octubre de 1979 le dije a mi mujer que quería hacer una tira cómica; me senté a dibujar sin una idea muy clara. Diseñé gatos, perros y nada me convencía, hasta que me dije ‘¡carajo, si me tengo a mí como personaje!’ Tengo un pasado de frustraciones, problemas y cosas por contar. Así nació Bobo. Lo dibujé con una nariz enorme, sin pelo y un poco gordo, igual a como estaba yo en ese momento. En las primeras tiras Bobo habló solo; después entró su mujer, que era una caricatura de la mía; posteriormente su hija, caricatura de mi hija, y así metí a personajes de mi vida real, pues Bobo contaba historias interiores, reflexiones amargas de mi vida, sobre todo el abandono de la idea política de la izquierda.” Staino prosiguió: “Inicialmente me propuse contar en esta tira historias cómicas de costumbre y no sátira política. Quería decir adiós a este género. Me decía ‘¡no quiero saber un carajo de la tira política!’ Envié los primeros trabajos a Linus, la revista de historietas más importante de Italia. Tuve un gran éxito. La gente se reconoció en los personajes. En 1980, un año después del nacimiento de Bobo, yo era uno de los caricaturistas satíricos más famosos de mi país, pero lo relevante era que había inaugurado una manera sobre cómo la izquierda puede ironizar sobre sí misma. La autoironía fue bien recibida, razón por la cual me invitaron a trabajar en el diario del Partido Comunista. La gente del partido quería salir de las concepciones dogmáticas y cerradas del marxismo-leninismo soviético donde todo era positivo y se evitaba a toda costa la autocrítica.
En ese momento había la intención de hablar de las cosas que no funcionaban en el socialismo real y las historietas de Bobo parecían estar a la medida de la crítica que se necesitaba.”
Militancia comunistaRius, referencia obligada de la caricatura política en México, conocido por sus múltiples libros y revistas de colección como Los agachados y Los supermachos, atento a los comentarios de Staino, comenta de las similitudes entre ellos: “A mí me sucedió lo mismo. Como miembro del Partido Comunista Mexicano se me ocurrió hacer una historieta, pero mis compañeros me dijeron que no, porque el cómic era un arma de la burguesía, del capitalismo; no concebían a la historieta para atacar al imperialismo. Realicé la historieta a pesar de la opinión del partido y tuvieron que aceptarla por el éxito que adquirió. Pero Sergio tiene razón: ésa era la ceguera y cerrazón que había entre los comunistas de no hacer uso de los instrumentos mediáticos para combatir al capitalismo.” Sergio Staino sufre de una miopía avanzada, por lo que se hace acompañar en todo momento de su esposa Bruna. Cuenta que ha perdido gran parte de su capacidad para ver, pero el cerebro es una máquina de recuerdos maravillosa que le responde a la hora de dibujar. Su mente mantiene viva la memoria de cuando veía sin problemas. Se ha adaptado al nuevo nivel de información que la mente puede brindarle: elimina las estructuras pero clarifica más los conceptos.
La caricatura italiana Durante la charla, Rius narra su primer acercamiento con Staino. “Lo conocí en 1989 en Cuba; ambos fuimos invitados a participar como jurados de un concurso. Después coincidimos en Italia para recibir un premio por nuestra trayectoria, pero la-mentablemente en México no se conoce su obra como tampoco la de otros cartonistas italianos. “Ciertamente –acota el papá de Bobo–, es una pena que fuera de Italia no se conozcan a nuestros artistas del fumetto (caricatura). La verdad es que en mi país hay una actitud negativa frente a los cartones y las historietas. Pero sí hemos tenido grandes artistas: Galantara es un dibujante maravilloso que a finales del siglo XVIII y principios del XIX libró una batalla contra el Vaticano; Scalabrini es otro de los más destacados. Después de la Segunda Guerra Mundial Giuseppe Novelo hizo sátira sobre una pequeña burguesía del norte de Italia, en concreto de Milán. Hoy tenemos a Francesco Tullio Altan, conocido en diversas partes del mundo y traducido al francés, portugués e inglés. “Yo estoy en México porque la Fundación Franco Fossati y la Universidad de Guadalajara lo han querido, pero para el Ministerio del Exterior y para los institutos de cultura italiana no existimos. Soy miembro de un partido de izquierda y ésa ha sido la batalla. Lamentablemente, cuando la izquierda ha estado en el poder ha seguido como borrego la posición cultural de la derecha; eso me da mucha pena. En los años cincuenta teníamos destacadas escuelas de dibujo; hoy están en el olvido y la industria de la historieta está totalmente en manos de estadounidenses y japoneses.” Rius pregunta al creador de Bobo y compañero de generación y de ideología partidista cuál fue su reacción como viejo comunista ante el derrumbe del socialismo. Con una mueca dolorida, Staino responde: “Realicé muchos cartones e historietas sobre el hecho. En esos años la televisión italiana trasmitía Remi, una serie de dibujos animados donde un niño buscaba a su madre. Traté de emular esa situación y dibujaba a Bobo sin familia, viajando por todo el mundo en busca de su madre y gritando ‘¡mamá!, ¡mamá!’ Bobo deambulaba; iba de la Unión Soviética a Albania, de Hungría a China. “Al final me di cuenta de que la mamá no existía y era mejor que no existiera. Ahora, los ideales que me hicieron convertirme en comunista están inmaculados; me di cuenta de que los ideales no están en el comunismo pues los resultados que se obtuvieron de él fueron adversos.”
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Última actualización el Viernes 04 de Diciembre de 2009 15:12 |
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