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Homenaje a Elena Poniatowska PDF Imprimir Correo electrónico

 

Juan Villoro

 

¡Qué tal, muy buenas tardes!, me da mucho gusto estar con todos estos amigos, aquí con Elena. Carlos Monsiváis decía que el único doctorado que él merecía era el doctorado ‘honoris causas perdidas’. Como Elena, apoyó muchos movimientos que no desembocaron en el triunfo; ya Rafael Barajas, ‘el Fisgón’, señalaba en forma oportuna que la lucha de Elena en tantos frentes no ha encontrado la victoria que merecía. Como escritora ha encontrado la victoria compensatoria que concede la palabra. La memoria es un acto de sanación social. Recordar las cosas es una manera de impedir que se repitan. Y en el futuro los hechos son conocidos no necesariamente por quienes los perpetraron sino por quienes supieron describirlos de mejor manera.

 

Lo que se sepa de México en estos tiempos, sin duda alguna, tendrá que ver mucho con Elena Poniatowska. En una de sus mejores crónicas acerca de la manifestación del silencio, En su libro Días de guardar, Carlos Monsiváis presenta un momento emblemático del cronista en el que se enfrenta a la disyuntiva de participar; él está en el Zócalo viendo cómo, una a una, se encienden las antorchas de los estudiantes; él es un testigo y de pronto ve un periódico por el suelo, el objeto típico de un cronista, lo recoge, enciende un cerillo y lo convierte en una antorcha. Se une a los participantes. No puede haber crónica desde la indiferencia. Toda crónica cumplida es participativa.

 

Elena Poniatowska pertenece a este rango de los cronistas del fuego, los que encienden una antorcha para participar con los demás. Curiosamente su estrategia ha sido la más suave y por lo tanto la más difícil de vencer de la literatura mexicana. Nadie ha hecho más preguntas que ella. Nadie ha sabido fingir mejor la ingenuidad que Elena Poniatowska, mujer sofisticada y culta que pregunta como si no supiera nada. Así, todos le decimos lo que no necesariamente queremos confesar. Se trata de algo que tiene que ver con la personalidad profunda de Elena; nunca se ha creído su propio personaje. Es una persona que se conduce con una sencillez modélica y, al mismo tiempo, es alguien que preserva la curiosidad por los hechos del mundo y por lo que las demás personas llevan dentro.

Última actualización el Jueves 15 de Noviembre de 2012 18:55
 
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