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Viernes 30 de Marzo de 2012 19:14

Anayeli García

A principios del siglo XIX la caricatura política se con­virtió en una forma de inter­pretar la vida pública, que a la prensa mexicana le permitió expre­sar, argumentar y confrontar ideas; mientras que a los lectores les abrió la posibilidad de tener una válvula de escape a las presiones cotidianas, co­incidieron especialistas.

Durante la presentación del suple­mento “Caricatura política mexicana Siglo XIX”, editado por la revista Zó­calo, los historiadores Fausta Gantús y Agustín Sánchez, lamentaron que, aunque la caricatura ayuda a des­cifrar la realidad de una época, aún faltan autores, libros y caricaturistas que investiguen y escriban respecto a este tema.

En la presentación (2 de marzo) del suplemento en la XXXIII Feria In­ternacional del Libro del Palacio de Minería, el historiador Agustín Sánchezafirmó que, en la medida en que bus­quemos la caricatura, entenderemos lo que somos. “De repente creo que hemos caído en la risa fácil y nos quedamos ahí, –ya fue la crisis, ya nos devaluaron, ya nos reímos y se acabó–, pero creo que es importante estudiar la caricatura porque es qui­zás lo más cercano a la realidad”.

 

Instrumento interpretativo

 

El investigador explicó que el cari­caturista tiene que hacer su traba­jo hoy, para este momento y aun­que se puede equivocar, la realidad que plasme será lo que está pa­sando porque, aún equivocándo­se, el lenguaje periodístico del ca­ricaturista a lo largo del tiempo se convierte en un lenguaje histórico que permite conocer esa realidad. Agregó que en el lenguaje plástico y estético de la caricatura radica su éxito toda vez que si no entende­mos el dibujo que está ahíno im­porta porque pese a ello el tema nos impacta, tal como sucede con El Nacimiento de Venuso La Prima­vera, dos obras del pintor italiano Boticcelli. “Hay un margen estético, periodístico, psicológico que nos per­mite entender un país y un mundo, por eso es tan importante conocerlo”. Finalmente celebró la presentación de esta publicación al afirmar que estos textos son una forma de co­nocer la caricatura, y por tanto de adentrarse en el significado de este país, entender lo mexicano y el na­cionalismo, ver imágenes que nos hacen reír, conocer la ciudad y las costumbres en el siglo XIX, observar a políticos como Benito Juárez y sor­prendernos al entender la historia de una forma distinta.

Al respecto la también historia­dora y coordinadora de este suple­mento, Fausta Gantús, señaló que la caricatura es un instrumento de interpretación de la vida política que, de forma intencional, responden a una línea editorial. Afirmó que si bien no es un medio de venganza, si es un instrumento de participación política. Argumentó que la caricatura es un elemento para decir y contestar. “Ve­mos una caricatura, por ejemplo de Felipe Calderón, y nos reímos porque no podemos ir y reclamarle de ma­nera directa. No tenemos forma de interactuar con el poder como ciuda­danos y la caricatura da esa posibili­dad, lo que resulta fundamental para entender a las sociedades”.

También precisó que de acuerdo con la investigación realizada por los autores, la caricatura política formó parte de las publicaciones periódicas a lo largo de la primera mitad del siglo XIX y consolidó su presencia e importancia en la se­gunda, fue así que a través del tiem­po, la imagen satírica ha sido utili­zada por la prensa mexicana como vehículo para expresar y arma para atacar, ha servido por igual, a perso­nas, partidos, lo mismo para difun­dir, luchar, obtener poder, destruir al adversario, que expresar opinión o descontento.

Por su parte, Carlos Padilla Ríos, di­rector de la revista Zócalo, señaló que este suplemento tiene el objetivo de hurgar en el desarrollo de la caricatu­ra que desde el siglo XIX se convirtió en un medio de critica satírica que exhibió personajes públicos como An­tonio López de Santa Anna, entonces presidente de la República Mexicana; o bien, Bernardo Reyes, secretario de Guerra y Marina durante el Porfiriato. Explicó que a través de siete artícu­los escritos por Laurence Coudart, Helia Bonilla, Mónica González, Mó­nica Morales, Alejandra Sánchez, Esther Acevedo y Fausta Gantús, se analizan las distintas épocas y án­gulos del surgimiento, consolidación y caída de la caricatura crítica y sa­tírica, sus protagonistas, y el impac­to que registró en la escena política y social de la década de los veinte hasta la dictadura de Porfirio Díaz. Asimismo destacó que entre 1860 y 1870 la caricatura vive un gran di­namismo, que la convierte en género periodístico; sin embargo el autorita­rismo, la censura y la represión mar­caron el trabajo de editores, escritores y caricaturistas, quienes al plasmar otra visión del mundo, distinta al po­der dominante, fueron perseguidos y enfrentaron legislaciones contrarias a la liberta de de opinión.

Finalmente los tres participantes lamentaron que en la actualidad los nuevos periódicos no incluyan a las caricaturistas y su trabajo, y que al mismo tiempo no haya interés por preservar el legado de aquellos pri­meros caricaturistas políticos ni por incluir los cartones en los espacios digitales en internet.

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Última actualización el Miércoles 19 de Diciembre de 2012 19:25
 
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