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Medios de comunicación como actores políticos PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Mario Ramos Profesor-Investigador UdeG Julio de 2009   
Lunes 14 de Marzo de 2011 11:22

El creciente protagonismo de los medios de comunicación en los procesos políticos, ha despertado diversas preocupaciones en torno a las consecuencias que dicho fenómeno puede generar en las democracias. Existen dos puntos importantes que destacan de la  afirmación anterior, a saber: a) los medios de comunicación ocupan un lugar privilegiado en la política, en tanto lo sustantivo de la política es transmitido por los medios, en tal grado que es imposible imaginar los procesos políticos sin la mediación de aquellos; y, b) los medios no son fieles reflejos de la realidad, “Todo lo que sabemos de nuestra sociedad, sobre nuestro mundo, lo sabemos a través de los medios de comunicación [....] la realidad que somos capaces de percibir es creada por los medios aunque no se trate, de una realidad “consensuada”(Vallespin, 2000: 186).

 

Lo anterior conduce a prestar atención a la relevancia que tienen los medios de comunicación en los sistemas políticos, debido a que, al ser los presentadores de los acontecimientos, actuaciones y discursos políticos de los actores, desempeñan un papel central y protagónico, en virtud de que en sus manos está el conocimiento que sobre esta realidad tenga la sociedad. Además, no se debe perder de vista que dicha presentación que hacen los medios de los actores políticos, pasa por un proceso de elaboración o producción que tiene lugar el seno del medio, imprimiendo ciertas características que lo alejan de ser un fiel reflejo de la realidad y merman objetividad a la información transmitida.

 

En este sentido, son los medios los que deciden qué información destacan y como la presentan a la audiencia. La información seleccionada atraviesa por el proceso de producción en el cual intervienen “rutinas de trabajo” y “valores noticiosos” o “criterios de la noticia”. Este fenómeno nos advierte de la importante función que tienen los medios en la sociedad, como bien señala Pablo Arredondo:

 

“las instituciones informativas no son simples canales de transmisión ni de reproducción de hechos noticiosos (acontecimientos). Antes bien, su labor radica en apropiarse de un determinado número de datos referentes a una “realidad”, y tras un complejo proceso de mediaciones, “re-construirlos” y difundirlos entre amplios sectores de una población {…} Así vista, la concepción de la información como “reflejo” de la realidad pierde su sentido clásico” (1991:136).

 

Por lo anterior, podemos afirmar que los medios de comunicación tienen el poder para transmitir lo que ellos consideran relevante, y de esta manera “el poder de los medios informativos, a menudo demostrado, para centrar la atención del público en unos pocos temas esenciales constituye una influencia inmensa” (McCombs, 2004:3).

 

Lo anterior nos permite apuntar que la relación que los medios tienen con los demás actores es una interacción en la cual se le observa y se le trata como un actor con poder, por lo tanto se ubica de esta manera en el sistema político como un actor más del mismo. Borrat precisa esta circunstancia en referencia al periódico, pero se debe considerar que es posible aplicar los mismos términos para los demás medios de comunicación.

 

“percibir al periódico como actor del sistema político es considerarlo como un actor social puesto en relaciones de conflicto con otros actores y especializado en la producción y la comunicación masiva de relatos y comentarios acerca de los conflictos existentes entre actores de ése y de otros sistemas” (Borrat: 1989: 14).

 

Por lo anterior, se concibe a los medios de comunicación y en particular a la  prensa escrita como actor político, papel que desarrolla como “narrador y muchas veces también comentarista de aquellos conflictos políticos noticiables que ha decidido incluir y jerarquizar en sus temarios” (Borrat, 1989:14).

 

Dichos temarios resultan fundamentales en la percepción de los asuntos por parte de los lectores, es decir,  “los medios informativos pueden fijar la agenda temática que debe atraer la atención del público” (McCombs, 2004: 3). Al establecimiento de la agenda por parte de los medios, se le conoce como agenda setting, teoría que sostiene que el grado de énfasis puesto en los temas noticiosos influye en la prioridad asignada a esos asuntos por parte del público (McCombs, 2003).

 

La agenda setting en un primer nivel plantea la influencia de los medios, demostrando que establecen el “qué piensa la gente” acerca de cierto tema y un segundo nivel se refiere al “cómo lo piensa”. La hipótesis de la agenda setting, nos permite afirmar que los medios tienen la capacidad de incluir y excluir temas, de jerarquizarlos, de proporcionar un espacio o tiempo de acuerdo con el interés del medio para que dicha información sea presentada a los lectores.

 

Es decir, las decisiones que toman los periodistas –de acuerdo con la política editorial del diario- en cuanto a qué sucesos y acontecimientos informar y de cómo presentar dicha información sobre ellos, tiene una influencia decisiva en la formación de la opinión pública y para ello “los periódicos proporcionan numerosas indicaciones sobre la importancia relativa de los temas en las noticias diarias (artículo principal en primera plana, otras informaciones incluidas en portada, grandes titulares y extensión, por ejemplo)” (McCombs, 2004: 3).

 

Pero la influencia de los medios no se limita a la simple fijación de la agenda, que si bien es importante porque enfoca la atención del público sobre un reducido número de asuntos, “los medios influyen también en el paso siguiente del proceso de comunicación, nuestra comprensión y nuestra perspectiva sobre esos asuntos reflejados en las noticias” (McCombs, 2004: 4).

 

Es decir, mas allá de establecer “la agenda de temas” debe considerarse el contenido implícito y explícito de los mensajes de los medios, ya que en él se encuentran diversas cualidades de los tópicos o actores que se abordan, características particulares que los definen y que establecen un marco de referencia para las audiencias.

 

“cada uno de los objetos tiene numerosos atributos, las características y rasgos que componen la representación de cada objeto. Cuando los medios masivos presentan un objeto, también nos dicen algo acerca de los atributos del objeto. Algunos atributos son destacados, aunque en grados diversos. Otros sólo se mencionan de paso. Muchos son pasados por alto. Igual que los objetos varían en relevancia, así sucede con los atributos de cada objeto. [....] tanto la selección que hacen los periodistas de objetos que llaman la atención como la selección de atributos para detallar las imágenes de esos objetos son poderosas funciones del agenda setting” (McCombs 2003: 58-59).

 

Para el presente estudio, resulta fundamental la aportación que hace McCombs en su teoría de la agenda setting, sobretodo en el segundo nivel que se refiere a los atributos.

 
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