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Cambia la telenovela; ¿también su audiencia? Guillermo Orozco /OBITEL México Está circulando el Anuario OBITEL 2010, con el análisis comparativo de la ficción televisiva mexicana y ocho países iberoamericanos. Editado en español y portugués, es el cuarto consecutivo de la serie y muestra una radiografía contextualizada de la situación de las telenovelas en la región, destacan sus datos de producción, transmisión y recepción de sus audiencias nacionales. Varios fenómenos y tendencias caracterizaron la producción de telenovelas durante el año reportado. Las más sobresalientes fueron transmedialidad y transmediación de la programación de ficción. Lo primero significa que ésta ya no es producida solo para ser vista en el televisor, sino pensando en que sea consumida en otras pantallas como el monitor de la computadora o la del celular, incluso se hacen versiones de series o películas en formato para videojuegos. Esta tendencia se desarrolla por la creciente migración de televidentes a otras pantallas, sobre todo portátiles, y es detonada por el tránsito a lo digital que permite mayor versatilidad tanto en la emisión como en la recepción de productos mediáticos. La transmediación (transmedia storytelling) es una tendencia creciente mundial, originada en Estados Unidos, que consiste en que los televidentes desarrollan grupos de fans de los productos mediáticos, en particular de ficción. Fans que quieren intervenir y cambiar el final de una telenovela, película o a los capítulos de las series;modificar personajes en sí mismos o sus actividades dentro de los capítulos; alterar narrativas de las historias o simplemente interactuar con productores y otros fans de la audiencia a propósito de la programación vista por todos. Cada quien su final En Estados Unidos y otros países europeos estos fans han realizado hasta programas paralelos; por ejemplo, de las películas de Harry Potter o del reality show: American Idol, del cual se convierten en espías para anticipar los ganadores y así “destripar” los finales del programa ante las audiencias. En Iberoamérica esta transmediación aún no llega a ese punto. Por el momento, la tendencia se manifi esta en mayor inquietud de las audiencias por participar y opinar sobre lo visto, y en una visible exacerbación de sus visitas a sitios web de las empresas televisivas, como el de Tvolucion.com de Televisa, donde los televidentes pueden comentar, aplaudir o criticar lo que acaban de ver y a la vez interactuar con otros televidentes. El caso de la telenovela Atrévete a Soñar, basada en el guión original de su homóloga argentina Patito feo, y transmitida por canal 2 desde la primera mitad del año pasado hasta marzo del presente, logró una afluencia de fans en este sitio de 250 millones de visitas. Otras telenovelas no han convocado una participación tan nutrida, pero también son objeto de comentarios de todo tipo, desde manifestaciones de agrado o disgusto, hasta sugerencias de como mejorar, o preferencias para próximos capítulos. Muchos comentarios de los “nuevos fans” de la telenovela mexicana reaccionan más a comentarios de otros. Una opinión que comienza motivada por el visionado de un pro-grama y va dirigida a la televisora se desvía hacia los demás practicantes y al final es difícil entender a quién, contra qué o a favor de quién se dirigen los comentarios. Por otra parte, se advierte un fenómeno de participación de audiencias inédito hasta ahora, que muestra un potencial de discusión sobre la programación, algo que siempre se ha buscado desde los objetivos de la educomunicación o la educación crítica de las audiencias. Baja audiencia Las tendencias anteriores estimularon y estimularán una participación múltiple de las audiencias en la mayoría de los países, así como una libre recepción y consumo de productos de ficción, al poderse visionar en pantallas portátiles y horarios diferidos. En varios países la contraparte de estas tendencias se ha manifestado de manera negativa. En Colombia y México sobre todo, pero también en Brasil, Argentina, Chile y Estados Unidos, este fenómeno provocó conflictos de diversa magnitud entre las televisoras y las empresas IBOPE (con matriz en Brasil) que realizan las mediciones de audiencia. Los desenlaces de las controversias han llevado a cambios importantes, no sólo en paneles de medición, sino en balances de participación entre accionistas de estas empresas y de las mediáticas que compran sus servicios. El caso más crítico es el colombiano en el que antes IBOPE era accionista mayoritario. El cuestionamiento a los parámetros de medición del rating en todos los países incluidos en el informe OBITEL ha llevado a la búsqueda de criterios distintos para tal medición, como Argentina donde una nueva empresa, Aresco, usa el teléfono y llamadas directas a televidentes en tiempo real, en vez del people meter (aparato medidor de encendido en los hogares) o en Brasil que tuvieron que modificar sus dispositivos de registro. Entre todo lo que ha venido pasando en el último año, junto a las tendencias mencionadas con las transformaciones sustantivas en la producción, transmisión y recepción de las telenovelas, se agregan cambios en el registro y medición de las nuevas vinculaciones que se van manifestando: una pequeña revolución en el ámbito televisivo tanto del lado mercantil, como del investigativo y desde el mismo consumo y participación de las audiencias. Es necesario observar el desenvolvimiento de estas tendencias para saber si representarán una genuina y diferente incidencia de las audiencias en la definición de programas televisivos de su preferencia.
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