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Sábado 19 de Febrero de 2011 15:18

Bicentenario, ¿qué celebrar?

 

 

Celia del Palacio

 

Ados meses del Bicentenario, todavía no están claras las acciones del gobierno en relación a los festejos.

El programa del Bicentenario del Gobierno Federal está dividido en cinco apartados 1. Difusión del conocimiento histórico y reflexión 2. Exposiciones: miradas sobre nuestro pasado 3. México: celebración y júbilo 4. Las bellas artes en el Bicentenario 5. Promoción: conmemoremos juntos. De ellos, se han llevado a cabo 42 acciones artísticas hasta julio.

De los cinco, el mejor estructurado es el primero, en torno a la difusión del conocimiento histórico y reflexión. La página del Bicentenario (www.bicente-nario.gob.mx) está en funcionamiento desde el año pasado y contiene una cantidad de información impresionante. Desde ahí se pueden consultar todas las actividades llevadas a cabo hasta ahora, además de los cursos sobre historia realizados por el Instituto Nacional de la Historia de las Revoluciones en México (INHERM), los 602 libros digitalizados y los 52 audiolibros, así como las cápsulas de divulgación histórica y cápsulas aéreas. Otras iniciativas como la Radio 2010 en Internet en cooperación con el Instituto Mexicano de la Radio (IMER), el programa “México es mi museo”, “Historias de familia” o “Bautiza tu escuela” son dignas de tomarse en cuenta. También dignos de mención son los DVD encargados a Clío, de los cuales sólo ha sido trasmitido en la televisión abierta el de la Reforma; los 31 documentales trasmitidos en los canales 11 y 22 y en aeropuertos y otros lugares públicos así como el noticiero del Bicentenario y el Centenario.

También son más que adecuados los programas editoriales que comprenden libros para niños y jóvenes, 52 audiolibros; así como las dos publicaciones que se repartieron masivamente: El viaje por la historia de México y La Historia de México.

Los demás apartados parecen ser un conjunto de acciones sin mayor cohesión. El espectáculo “200 años de ser orgullosamente mexicano”, se ha presentado a la fecha sólo en 10 ciudades del país. La flama del Fuego Bicentenario, a pesar de que recorrió las 29 capitales del país, pasó desapercibida por la mayoría de la gente. Las dos regatas Bicentenario (Nayarit y Veracruz) difícilmente apelaron a un público mayoritario.

El proyecto “Hacia la galería nacional” es todavía proyecto, aunque de verdad, deseamos que se lleve a cabo. La exhumación de los restos de los insurgentes el 30 de mayo pasado fue un costosísimo espectáculo sin justificación alguna.

Y en lo que toca al 15 y 16 de septiembre, las celebraciones amenazan con ser masivas e insustanciales. En la página del Bicentenario nos podemos dar una idea de lo que nos espera:

 

 

Dispendio

“En el marco de la conmemoración del Bicentenario de la Independencia se llevará a cabo una celebración nunca antes vista que abarcará todo Paseo de la Re-forma hasta el Zócalo de la Ciudad de México, en donde el presidente de la República dará el tradicional grito de Independencia. Habrá un desfile espectacular para evocar los símbolos y hechos fundamentales, que incluye 30 carros alegóricos, la presentación escénica preparada por nueve creadores con la participación de más de 7 mil 500 voluntarios en una gran fiesta de luz. Se presentarán conciertos a lo largo del recorrido con los más reconocidos artistas en diferentes escenarios, para todos los gustos y edades. Se ha preparado también un gran espectáculo de luces y fuegos artificiales. Una celebración sin precedentes, que sólo su-cede cada 100 años y que merecemos los mexicanos”.

Esta “celebración sin precedentes”, que costará casi 3 mil millones de pesos, se ha visto envuelta en los últimos días en rumores de corrupción. Gracias al trabajo de algunos reporteros se sabe que se contrató, sin licitación alguna, a varias empresas especialistas en este tipo de espectáculos, adjudicándosele la mayor parte a un tal señor Birch. Otros 14 contratos por un total de 447 millones de pesos se le darán, también sin licitación, a TURISSSTE, que no tiene atribuciones para organizar eventos. (http://www. eluniversal.com.mx/editoriales/49092. html).

La exhumación de los restos fúnebres de los próceres que estaban en la Columna de la Independencia tuvo un costo de dos millones 387 mil pesos (información tomada del noticiario radiofónico de Jacobo Zabludovsky el 15 de julio).

Y mejor no preguntarse cuánto habrá costado la exposición que se abrió el 17 de julio en la Expo Guanajuato Bicentenario en Silao: “México, un paseo por la historia”.

 

 

Una reflexión

Frente a las tragedias que han asolado al país en las últimas semanas, no queda sino darle la razón al señor Zabludovsky, quien ha levantado la voz en su artículo “Cancele, don Felipe” del 19 de julio para decir: “Deben cancelarse hoy las fiestas especiales del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución. Debemos ajustarnos a la austeridad republicana, a la medianía cívica de la que habló Juárez y a la que ajustó su vida y la pública durante su gobierno. Celebremos como un pueblo maduro, no como aquelarre de nuevos ricos o de negociantes irresponsables. No podemos exagerar en las fiestas como si olvidáramos el sufrimiento de cientos de miles de familias. Y no hay que olvidar que las aguas cubren tierras castigadas por guerras contra el crimen organizado y narcotraficantes cada vez más violentos y todas las plagas ancestrales que empiezan con la extrema miseria de 40 millones de mexicanos…” (http:// www.eluniversal.com.mx/editoriales/49092.html).

De los monumentos planeados, ni hablar. El arco Bicentenario, los arreglos a Bellas Artes y al Senado, el parque Bicentenario en la ex refinería… no hay mayor información sobre los adelantos a estas obras. Y sobre las que se están llevando a cabo en los estados, tampoco se sabe gran cosa.

Mientras el gobierno federal quiere celebrar el Bicentenario con un espectáculo multitudinario; hacer promoción con fotografías como las de Willy Sousa, que muestran el lado “bonito”, la parte “folclórica” de México y lanzar una campaña de “orgullo por México”, todo lo cual apela al festejo superficial, banal y despolitizado -muy a tono con la “Iniciativa México” y los videos sobre las maravillas naturales de los estados trasmitidos en la tele- , los gobiernos estatales, las universidades y las empresas de medios no presentan opciones mejores. Priva el desencanto, la falta de imaginación, cierta apatía… ¿será que valores, héroes, gestas de Independencia y de la Revolución ya no nos dicen mucho? Como los letreros que aparecen en todas las carreteras del país (de Mérida hasta Ensenada, todo México es ruta 2010), las celebraciones parecen no tener rumbo preciso, parecen llevar hacia ninguna parte.

 

 

Fuera del rincón

Por otro lado, las industrias culturales se dan vuelo desde hace meses ofreciendo productos relacionados con el magno evento y, por primera vez, en 200 años, los historiadores estamos de moda.

Salen a la luz nuevas ediciones o reimpresiones en torno a los personajes de bronce que forjaron nuestra patria. En las librerías y tiendas departamentales encontramos sin dificultad biografías y novelas históricas sobre Hidalgo, Morelos, Carranza, Zapata.

Aparecen también libros de historia, tanto para académicos como para el público en general, sobre los hechos de hace 100 y 200 años. Atlas históricos y revistas dedicadas al Bicentenario, entran también en este maremágnum de publicaciones. Y aquellos de nosotros que alguna vez hemos tocado temas relacionados con ambas gestas, vemos con gran ilusión como, por fin, la Independencia y la Revolución nos han hecho justicia. Aunque sabemos bien que después de los 15 minutos warholianos de fama, la historia volverá a su rincón empolvado sin que nadie se acuerde más de ella.

Las páginas electrónicas como wikipedia o el buscador google reciben miles de visitas para consultar detalles de la guerra de Independencia y la Revolución: hechos, fechas precisas, personajes. Han proliferado las páginas relacionadas con el aniversario, tanto de dependencias gubernamentales como privadas. Un par de películas esperan ser estrenadas en septiembre, una de ellas en dibujos animados.

Pero muy pocas de las iniciativas y productos ofrecen visiones distintas. Los cortes cronológicos siguen siendo tradicionales, los héroes narrados en las biografías y novelas muy pocas veces logran escapar de la estatua de bronce, se olvida la participación de la masa anónima y de muchos héroes y heroínas sin cuya participación el triunfo de las dos guerras hubiera sido imposible. Las excepciones –que las hay- son las novelas o biografías en torno a las otras, las intocadas, las olvidadas, como doña Josefa (con todo y ser quien salvó el movimiento con tres golpes de tacón) y Leona Vicario o aquel gran villano de la historia: Porfirio Díaz.

Dentro del gran despliegue de banalidad y lugares comunes, llama la atención por ser distinta, la obra de Mauricio Tenorio Historia y Celebración, publicada a fines de 2009, la cual tiene como objetivo “aprovechar el Bicentenario para repensar, de principio a fin, el país”. El autor es ampliamente conocido por sus libros académicos y sus ensayos en torno a la historia y a la cultura.

 

 

¿Celebrar, qué?

En Historia y Celebración, Tenorio llega a plantear la pregunta de manera provocadora, si existe algo qué celebrar. De manera lúcida, nos va llevando a través de ese “tejido de acertijos mal hilvanados” que es la historia, a preguntarnos por la importancia de la memoria y el objeto de las celebraciones en el México de hoy.

En un país que cuenta más de 24 mil muertos en la guerra al narcotráfico en lo que va del sexenio; en un México donde pocos tienen acceso a la justicia y en el que la impunidad es asunto cotidiano, en efecto, uno puede preguntarse si hay algo qué celebrar, y la pregunta “¿de qué te sientes orgulloso?” que forma parte de la estrategia publicitaria 200 años de ser orgullosamente mexicano, parece un chiste.

¿Celebrar? No. Conmemorar es la pa-labra adecuada. Es decir, hacer memoria, recordar, traer al presente razones, luchas, personajes y sus hechos e impedir que sus sueños y objetivos caigan en el olvido. A 200 años de la guerra de Independencia quedan muchos pendientes, muchas cosas que es necesario reflexionar más allá de mesas de “Discutamos México”, que en mi opinión, no llegaron a la gran mayoría de la población.

¿Dónde están las obras de teatro que reflexionen sobre la historia? ¿Dónde están las películas?, que debieron ser mucho más que dos, como diría el poeta ¿Dónde están los programas estatales de recuperación de héroes y heroínas locales? ¿Por qué no retransmite Televisa su Vuelo del Águila, su Senda de Gloria? ¿Por qué no una serie, una telenovela nueva sobre la historia de México? ¿Dónde están las historietas distribuidas masivamente sobre hombres y mujeres de carne y hueso que dieron la vida por México?

Parece que al perder la mitología sostenida por más de 70 años por el Partido Revolucionario Institucional sobre las gestas heroicas, de las cuales se sentía heredero, no ha quedado más que desencanto. Si no hay historia de bronce, héroes y heroínas de una pieza, una sola visión del pasado, mejor optar por la superficie, por el México bonito, por las bellezas naturales, por la gente “con iniciativa”, los reality shows sobre ópera y hagamos de cuenta que lo demás no existe.

Conmemorar implica aceptar que los héroes fueron seres humanos, que hay más de una versión de la historia y que el Bicentenario llega a un país abrumado por la pobreza, corrupción e inequidad. Que si las fotografías de Willy Sousa y el parque temático del Bicentenario en Guanajuato son México, también lo es la falta de acceso a la justicia, lo es Ciudad Juárez y la guerra al narcotráfico, tanto como Monterrey inundada y las decenas de poblaciones asoladas por el crimen organizado.

Hace falta discutir a fondo, reinterpretar en serio los movimientos armados que este año conmemoramos. Hace falta reconocer que hay muchas cuentas pendientes en el México del 2010. Y es pertinente aquí la pregunta ¿el Bicentenario de quién, de quiénes? Y estas necesidades no se borrarán con fuegos artificiales.

 

Última actualización el Miércoles 28 de Noviembre de 2012 17:36
 
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