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La UAM rinde homenaje a quienes ya no están entre los vivos

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4 de noviembre de 2017. Una mirada profunda y una sonrisa resplandeciente iluminaron –más que cualquier otra veladora– el majestuoso altar principal de la ofrenda con que la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) honró vida y obra del destacado escritor mexicano Eusebio Ruvalcaba, en el Centro de Difusión Cultural Casa de la Primera Imprenta de América.

Como es tradición, ese recinto abrió sus puertas en el Centro Histórico de la Ciudad de México para evocar con luz, comida y flores la llegada por una noche de amigos que ya no están entre los vivos.

Un festín de colores y aromas –a ponche e incienso, entre otros– inundó el patio en medio de destellos de papel picado, además de flores de cempasúchil, pan de muerto y figuras de papel, madera, barro y espejo cortado entre las que destacaron cráneos de medio metro con incrustaciones de jade y obsidiana, y una pantera negra, mascota de la UAM.

La tradicional ofrenda fue presentada este año hasta el 2 de noviembre para recordar a los fallecidos por el temblor del 19 de septiembre pasado, en un homenaje que incluyó una enorme cruz de flores blancas colocada en lo alto de las escaleras, junto a una cortina tapizada de calaveras y un reloj de piso que marcaba las 13:14, hora exacta de la tragedia.

El trabajo fue coordinado por la artista plástica Melba Urrego, quien explicó que el imponente altar exhibió tres pisos inspirados en el sincretismo entre la cultura mexica y cristiana cuya parte superior refería los 13 cielos divinos, seguidos de los planos terrenal y humano, mientras que la parte inferior estuvo consagrada a los nueve mundos subterráneos del llamado inframundo.

Las mujeres del colectivo Cuarto de luna se encargaron de dar un atuendo nuevo a la fina Catrina tallada en madera: un vestido rojo en papel de china y tul, y un sombrero rebosante de flores rojas –todos materiales reciclados– que la hicieron lucir con elegancia inigualable.

Nabiri Cervantes Moreno, Ricardo Amarillo Sáenz, Gamaliel y Ana Lilia Sakaguchi, estudiantes de lengua de señas, escribieron e interpretaron un poema dedicado al dramaturgo, en tanto que Fernando Carmona Onofre, miembro de la Escuela de Ciegos, recitó una calaverita literaria de su autoría para celebrar a la Catrina.

Coral Rendón recordó al maestro Ruvalcaba, su esposo, muy querido por el gremio literario, y agradeció en nombre de ella y de sus hijos la emotiva iniciativa por mantener viva la memoria del poeta, así como el esfuerzo de los involucrados en la realización de la ofrenda.

Ivette Gómez Carrión, responsable de la Casa de la Primera Imprenta de América, subrayó la colaboración de trabajadores de ese espacio cultural, alumnos de la Licenciatura en Diseño de la Comunicación Gráfica de las unidades Azcapotzalco y Xochimilco, organizaciones populares y vecinos que durante 11 días trabajaron con ahínco en el montaje del altar.

Los asistentes disfrutaron también de un espectáculo musical y coreográfico inspirado en Germán Valdés Tin Tán e interpretado por Los Pachucos, un grupo de la Escuela Nuevo México de la colonia Agrícola Oriental dirigido por el maestro Jesús Chavira Rodríguez.

El programa de actividades por el Día de los Muertos en la UAM incluyó la transmisión por UAM Radio 94.1 FM de las Calaveritas enviadas por los radioescuchas que respondieron a una convocatoria emitida por la radiodifusora, así como la serie de cápsulas Ecos de lo siniestro; cuentos y postales sonoros de terror, y leyendas musicalizadas en la voz de un narrador.

La Unidad Azcapotzalco organizó un concurso de ofrendas en el que participaron 15 equipos de alumnos que exhibieron sus obras en la Plaza de la Cultura, donde los talleres de danza contemporánea y folclórica brindaron una procesión y piezas de baile.

La Biblioteca Dr. Miguel León-Portilla y la Sección de Actividades Culturales de la Unidad Cuajimalpa invitaron a la jornada Día de Muertos UAM-C 2017. Recordando los sismos de 1985 y 2017, que incluyó un certamen de calaveritas literarias en temática libre.

La comunidad universitaria y la Cátedra Miguel Ángel Granados Chapa instalaron sendos altares, la segunda en memoria de los periodistas asesinados en México.

La Unidad Iztapalapa llevó a cabo el Séptimo Fandango de Día de Muertos. Pélame los dientes, muerte… ¡en este vacilón!, con las agrupaciones musicales La Yerbabuena, César y sus esclavos, Los orgánicos y las Tunas femenil y varonil, aunque no faltó la ya tradicional vendimia de artesanías y antojitos, esta vez en el Foro al Aire Libre.

La Unidad Xochimilco exhibió una ofrenda colectiva en el Espacio Sonoro del Edificio “L” diseñada por alumnos que también ofrecieron performances, relatos sobre sus experiencias durante y después de los sismos, y lectura en voz alta de cuentos, poemas y calaveritas.

  Clic para reproducir, clic en texto para pausar 4 de noviembre de 2017. Una mirada profunda y una sonrisa resplandeciente iluminaron –más que cualquier otra veladora– el majestuoso altar principal de la ofrenda con que la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) honró vida y obra del destacado escritor mexicano Eusebio Ruvalcaba, en el Centro de Difusión Cultural Casa de la Primera Imprenta de América. Como es tradición, ese recinto abrió sus puertas en el Centro Histórico de la Ciudad de México para evocar con luz, comida y flores la llegada por una noche de amigos que ya no están entre los vivos. Un festín de colores y aromas –a ponche e incienso, entre otros– inundó el patio en medio de destellos de papel picado, además de flores de cempasúchil, pan de muerto y figuras de papel, madera, barro y espejo cortado entre las que destacaron cráneos de medio metro con incrustaciones de jade y obsidiana, y una pantera negra, mascota de la UAM. La tradicional ofrenda fue presentada este año hasta el 2 de noviembre para recordar a los fallecidos por el temblor del 19 de septiembre pasado, en un homenaje que incluyó una enorme cruz de flores blancas colocada en lo alto de las escaleras, junto a una cortina tapizada de calaveras y un reloj de piso que marcaba las 13:14, hora exacta de la tragedia. El trabajo fue coordinado por la artista plástica Melba Urrego, quien explicó que el imponente altar exhibió tres pisos inspirados en el sincretismo entre la cultura mexica y cristiana cuya parte superior refería los 13 cielos divinos, seguidos de los planos terrenal y humano, mientras que la parte inferior estuvo consagrada a los nueve mundos subterráneos del llamado inframundo. Las mujeres del colectivo Cuarto de luna se encargaron de dar un atuendo nuevo a la fina Catrina tallada en madera: un vestido rojo en papel de china y tul, y un sombrero rebosante de flores rojas –todos materiales reciclados– que la hicieron lucir con elegancia inigualable. Nabiri Cervantes Moreno, Ricardo Amarillo Sáenz, Gamaliel y Ana Lilia Sakaguchi, estudiantes de lengua de señas, escribieron e interpretaron un poema dedicado al dramaturgo, en tanto que Fernando Carmona Onofre, miembro de la Escuela de Ciegos, recitó una calaverita literaria de su autoría para celebrar a la Catrina. Coral Rendón recordó al maestro Ruvalcaba, su esposo, muy querido por el gremio literario, y agradeció en nombre de ella y de sus hijos la emotiva iniciativa por mantener viva la memoria del poeta, así como el esfuerzo de los involucrados en la realización de la ofrenda. Ivette Gómez Carrión, responsable de la Casa de la Primera Imprenta de América, subrayó la colaboración de trabajadores de ese espacio cultural, alumnos de la Licenciatura en Diseño de la Comunicación Gráfica de las unidades Azcapotzalco y Xochimilco, organizaciones populares y vecinos que durante 11 días trabajaron con ahínco en el montaje del altar. Los asistentes disfrutaron también de un espectáculo musical y coreográfico inspirado en Germán Valdés Tin Tán e interpretado por Los Pachucos, un grupo de la Escuela Nuevo México de la colonia Agrícola Oriental dirigido por el maestro Jesús Chavira Rodríguez. El programa de actividades por el Día de los Muertos en la UAM incluyó la transmisión por UAM Radio 94.1 FM de las Calaveritas enviadas por los radioescuchas que respondieron a una convocatoria emitida por la radiodifusora, así como la serie de cápsulas Ecos de lo siniestro; cuentos y postales sonoros de terror, y leyendas musicalizadas en la voz de un narrador. La Unidad Azcapotzalco organizó un concurso de ofrendas en el que participaron 15 equipos de alumnos que exhibieron sus obras en la Plaza de la Cultura, donde los talleres de danza contemporánea y folclórica brindaron una procesión y piezas de baile. La Biblioteca Dr. Miguel León-Portilla y la Sección de Actividades Culturales de la Unidad Cuajimalpa invitaron a la jornada Día de Muertos UAM-C 2017. Recordando los sismos de 1985 y 2017, que incluyó un certamen de calaveritas literarias en temática libre. La comunidad universitaria y la Cátedra Miguel Ángel Granados Chapa instalaron sendos altares, la segunda en memoria de los periodistas asesinados en México. La Unidad Iztapalapa llevó a cabo el Séptimo Fandango de Día de Muertos. Pélame los dientes, muerte… ¡en este vacilón!, con las agrupaciones musicales La Yerbabuena, César y sus esclavos, Los orgánicos y las Tunas femenil y varonil, aunque no faltó la ya tradicional vendimia de artesanías y antojitos, esta vez en el Foro al Aire Libre. La Unidad Xochimilco exhibió una ofrenda colectiva en el Espacio Sonoro del Edificio “L” diseñada por alumnos que también ofrecieron performances, relatos sobre sus experiencias durante y después de los sismos, y lectura en voz alta de cuentos, poemas y calaveritas. Reproduce la nota

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