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La UNAM entregó reconocimiento Alfonso García Robles a defensores de migrantes en EU

Ciudad Universitaria

Octubre 16 de 2017

La UNAM entregó, por primera ocasión, el Reconocimiento Alfonso García Robles para labores destacadas en favor de personas migrantes a cinco servidores públicos, autoridades e instituciones de Estados Unidos que con una posición firme han hecho prevalecer la justicia y el trato humano hacia los migrantes latinoamericanos en esa nación.

Los galardonados por su labor destacada en favor de los migrantes son: Eric Garcetti, alcalde de Los Ángeles, California, quien ha defendido los derechos de casi dos millones de hispanos, garantizando su acceso a la asistencia social, defensa jurídica y proyectos económicos; Dolores Huerta, activista por los derechos laborales, las libertades civiles y la equidad de género.

Kalman Resnick, que junto con su firma de abogados proporciona servicios legales pro bono a quienes lo requieren en asuntos de inmigración y ciudadanía, derechos humanos y justicia penal; Angélica Salas, activista pionera en el impulso de la reforma migratoria; y a la American Civil Liberties Union, fundada en 1920 y que busca garantizar los derechos de grupos discriminados.

En la ceremonia de entrega, el rector Enrique Graue Wiechers afirmó que este premio –para el que se analizaron 13 candidaturas– es un reconocimiento a la paz entre los hombres y mujeres del mundo, a la paz que surge del respeto a los derechos humanos.

“De la paz social resultante de la erradicación de intolerancias y actitudes xenofóbicas; de la paz resultado de la aceptación de la diversidad que nos enriquece y nos permite convivir en armonía e igualdad”, expuso en el auditorio Jorge Carpizo, de la Coordinación de Humanidades.

Explicó que la distinción lleva el nombre del mexicano Alfonso García Robles, Premio Nobel de la Paz 1982 y quien trabajó para que Latinoamérica fuera, desde hace 50 años, una región libre de todo armamento nuclear.

Los recientes acontecimientos en Norcorea, prosiguió Graue, nos recuerdan el frágil equilibrio que guarda la convivencia entre las naciones y el riesgo que para la humanidad implica una guerra nuclear; que la destrucción del mundo mediante el uso de bombas y misiles es una posibilidad real, por lo que el desarme nuclear total debe ser la meta a alcanzar.

Tan es así, que hace unos días se decidió otorgar el Premio Nobel de la Paz 2017 a la International Campaign to Abolish Nuclear Weapons, abundó.

El rector también indicó que en distintos países se ha hecho presente el nacionalismo excluyente, que olvida que todos los pueblos se han enriquecido y conformado por distintas olas de migrantes.

Nuestra frontera norte, resaltó, es el corredor migratorio más grande del mundo: cada año más de 13 millones de personas lo cruzan y un par de cientos de miles lo hacen ilegalmente. Son migrantes que salen de México y los países de Centroamérica porque no han podido satisfacer sus necesidades y se aventuran a un porvenir incierto para forjarse un futuro mejor.

“Son mujeres y hombres honestos y con determinación, dispuestos a superar todos los obstáculos para mejorar. Casi 600 mil son hijos de nuestros migrantes que llegaron muy jóvenes o nacieron en Estados Unidos, en donde han desarrollado sus potencialidades y sueños y luchan por ser reconocidos como parte activa de la sociedad”.

Frente a las nuevas políticas migratorias del gobierno estadounidense, expuso Graue, muchos de esos migrantes viven con el temor de ser deportados y separados de sus familias, o sufrir las consecuencias de la discriminación racial. Sin embargo, hay voces que salen en defensa de los desprotegidos y vulnerables.

A nombre de la Universidad de la nación, el rector agradeció a los defensores de los derechos de los migrantes su constancia, valor y altruismo. “Gracias por su espíritu que ennoblece a toda la humanidad”, expresó.

En representación de los premiados, Angélica Salas, directora ejecutiva de la Coalición Pro Derechos Humanos de los Migrantes (CHIRLA, por sus siglas en inglés), expuso que son muchos los retos de los migrantes mexicanos, pero lo más urgente es atender la discriminación y el racismo que se han traducido en un aumento de las deportaciones.

“El liderazgo de Donald Trump ha desatado acciones que promueven ideas como que el mexicano es considerado menos, merecedor del castigo de las autoridades migratorias y de la policía: 98 por ciento de los deportados son mexicanos y con una estancia en los Estados Unidos de 25 años. El ataque no es simplemente por ser migrante, sino por ser mexicano con papeles o sin papeles”, sostuvo.

Por ello, se pronunció por la unidad mexicana para luchar por una reforma migratoria justa y que dé certeza a grupos como los jóvenes de la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés).

México, insistió Salas tiene que jugar un papel de liderazgo en el ámbito migratorio y ser ejemplo del respeto a los derechos humanos, retomar la figura de García Robles, proteger los derechos de los migrantes centroamericanos y amparar a quienes sean deportados.

“Con un México unido debemos mostrarle al mundo que estamos dispuestos a pelear por la humanidad entera y así honrar el nombre y compromiso de Alfonso García Robles”.

En su oportunidad, el presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), Luis Raúl González Pérez, aseguró que esta distinción no sólo honra la memoria de un mexicano ilustre, también preserva el postulado de colocar el reconocimiento y respeto entre las personas y las sociedades como una premisa básica de la convivencia humana.

"La paz no sólo significa ausencia de guerra y violencia. La paz es una condición indispensable para que la vigencia de los demás derechos humanos sean posibles”, remarcó.

Los galardonados, concluyó, son portavoces del llamado que hace la UNAM para que millones de personas que han transitado hacia Estados Unidos y que han hecho de ésa una gran nación, sean reconocidos en su derecho más preciado: la dignidad humana.

A la ceremonia asistieron el presidente en turno de la Junta de Gobierno de la UNAM, René Asomoza; el presidente de la Fundación Diplomática Alfonso García Robles, Rafael Medina Martínez; el exrector Francisco Barnés de Castro; el integrante del Patronato Universitario, Alonso Gómez Robledo Verduzco; la abogada General de la Universidad, Mónica González Contró; el secretario General, Leonardo Lomelí Venegas.

También, el coordinador de Humanidades, Domingo Alberto Vital Díaz; el coordinador del Programa Universitario de Derechos Humanos, Luis de la Barreda Solórzano, y familiares de los premiados y representantes de distintas instituciones educativas y entidades de la UNAM.

 

  Clic para reproducir, clic en texto para pausar Ciudad Universitaria Octubre 16 de 2017 La UNAM entregó, por primera ocasión, el Reconocimiento Alfonso García Robles para labores destacadas en favor de personas migrantes a cinco servidores públicos, autoridades e instituciones de Estados Unidos que con una posición firme han hecho prevalecer la justicia y el trato humano hacia los migrantes latinoamericanos en esa nación. Los galardonados por su labor destacada en favor de los migrantes son: Eric Garcetti, alcalde de Los Ángeles, California, quien ha defendido los derechos de casi dos millones de hispanos, garantizando su acceso a la asistencia social, defensa jurídica y proyectos económicos; Dolores Huerta, activista por los derechos laborales, las libertades civiles y la equidad de género. Kalman Resnick, que junto con su firma de abogados proporciona servicios legales pro bono a quienes lo requieren en asuntos de inmigración y ciudadanía, derechos humanos y justicia penal; Angélica Salas, activista pionera en el impulso de la reforma migratoria; y a la American Civil Liberties Union, fundada en 1920 y que busca garantizar los derechos de grupos discriminados. En la ceremonia de entrega, el rector Enrique Graue Wiechers afirmó que este premio –para el que se analizaron 13 candidaturas– es un reconocimiento a la paz entre los hombres y mujeres del mundo, a la paz que surge del respeto a los derechos humanos. “De la paz social resultante de la erradicación de intolerancias y actitudes xenofóbicas; de la paz resultado de la aceptación de la diversidad que nos enriquece y nos permite convivir en armonía e igualdad”, expuso en el auditorio Jorge Carpizo, de la Coordinación de Humanidades. Explicó que la distinción lleva el nombre del mexicano Alfonso García Robles, Premio Nobel de la Paz 1982 y quien trabajó para que Latinoamérica fuera, desde hace 50 años, una región libre de todo armamento nuclear. Los recientes acontecimientos en Norcorea, prosiguió Graue, nos recuerdan el frágil equilibrio que guarda la convivencia entre las naciones y el riesgo que para la humanidad implica una guerra nuclear; que la destrucción del mundo mediante el uso de bombas y misiles es una posibilidad real, por lo que el desarme nuclear total debe ser la meta a alcanzar. Tan es así, que hace unos días se decidió otorgar el Premio Nobel de la Paz 2017 a la International Campaign to Abolish Nuclear Weapons, abundó. El rector también indicó que en distintos países se ha hecho presente el nacionalismo excluyente, que olvida que todos los pueblos se han enriquecido y conformado por distintas olas de migrantes. Nuestra frontera norte, resaltó, es el corredor migratorio más grande del mundo: cada año más de 13 millones de personas lo cruzan y un par de cientos de miles lo hacen ilegalmente. Son migrantes que salen de México y los países de Centroamérica porque no han podido satisfacer sus necesidades y se aventuran a un porvenir incierto para forjarse un futuro mejor. “Son mujeres y hombres honestos y con determinación, dispuestos a superar todos los obstáculos para mejorar. Casi 600 mil son hijos de nuestros migrantes que llegaron muy jóvenes o nacieron en Estados Unidos, en donde han desarrollado sus potencialidades y sueños y luchan por ser reconocidos como parte activa de la sociedad”. Frente a las nuevas políticas migratorias del gobierno estadounidense, expuso Graue, muchos de esos migrantes viven con el temor de ser deportados y separados de sus familias, o sufrir las consecuencias de la discriminación racial. Sin embargo, hay voces que salen en defensa de los desprotegidos y vulnerables. A nombre de la Universidad de la nación, el rector agradeció a los defensores de los derechos de los migrantes su constancia, valor y altruismo. “Gracias por su espíritu que ennoblece a toda la humanidad”, expresó. En representación de los premiados, Angélica Salas, directora ejecutiva de la Coalición Pro Derechos Humanos de los Migrantes (CHIRLA, por sus siglas en inglés), expuso que son muchos los retos de los migrantes mexicanos, pero lo más urgente es atender la discriminación y el racismo que se han traducido en un aumento de las deportaciones. “El liderazgo de Donald Trump ha desatado acciones que promueven ideas como que el mexicano es considerado menos, merecedor del castigo de las autoridades migratorias y de la policía: 98 por ciento de los deportados son mexicanos y con una estancia en los Estados Unidos de 25 años. El ataque no es simplemente por ser migrante, sino por ser mexicano con papeles o sin papeles”, sostuvo. Por ello, se pronunció por la unidad mexicana para luchar por una reforma migratoria justa y que dé certeza a grupos como los jóvenes de la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés). México, insistió Salas tiene que jugar un papel de liderazgo en el ámbito migratorio y ser ejemplo del respeto a los derechos humanos, retomar la figura de García Robles, proteger los derechos de los migrantes centroamericanos y amparar a quienes sean deportados. “Con un México unido debemos mostrarle al mundo que estamos dispuestos a pelear por la humanidad entera y así honrar el nombre y compromiso de Alfonso García Robles”. En su oportunidad, el presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), Luis Raúl González Pérez, aseguró que esta distinción no sólo honra la memoria de un mexicano ilustre, también preserva el postulado de colocar el reconocimiento y respeto entre las personas y las sociedades como una premisa básica de la convivencia humana. La paz no sólo significa ausencia de guerra y violencia. La paz es una condición indispensable para que la vigencia de los demás derechos humanos sean posibles”, remarcó. Los galardonados, concluyó, son portavoces del llamado que hace la UNAM para que millones de personas que han transitado hacia Estados Unidos y que han hecho de ésa una gran nación, sean reconocidos en su derecho más preciado: la dignidad humana. A la ceremonia asistieron el presidente en turno de la Junta de Gobierno de la UNAM, René Asomoza; el presidente de la Fundación Diplomática Alfonso García Robles, Rafael Medina Martínez; el exrector Francisco Barnés de Castro; el integrante del Patronato Universitario, Alonso Gómez Robledo Verduzco; la abogada General de la Universidad, Mónica González Contró; el secretario General, Leonardo Lomelí Venegas. También, el coordinador de Humanidades, Domingo Alberto Vital Díaz; el coordinador del Programa Universitario de Derechos Humanos, Luis de la Barreda Solórzano, y familiares de los premiados y representantes de distintas instituciones educativas y entidades de la UNAM.   Reproduce la nota

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