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Periodistas, activistas y medios digitales en España

Madrid, España.- El auge de los medios digitales en España tiene su explicación en la crisis económica que ha experimentado el país en los últimos siete años y que ha motivado, por un lado, el surgimiento de un activismo social cada vez más amplio y, por otro, la creciente precarización de la actividad informativa, con miles de periodistas despedidos. Lo anterior, aunado al desarrollo tecnológico y a la incorporación de internet en la vida cotidiana.

Las investigaciones recientes coinciden en que tres cuartas partes de la población española cuentan con acceso a la red. Según datos del Instituto Nacional de Estadística, dados a conocer en octubre, el 74.4 por ciento de los hogares dispone de conexión a internet y más de la mitad de la población (51.1 por ciento) participa en redes sociales. El Informe de Tecnologías Orientadas a la Movilidad 2014, elaborado por el Ministerio de Industria de España y la Fundación Vodafone, coincide con estas cifras y agrega que el 47.2 por ciento cuenta con servicios de banda ancha móvil.

Según el estudio Connected Life 2014, realizado a 55 mil usuarios frecuentes de internet en 50 países, el usuario español cuenta en promedio con al menos cinco dispositivos tecnológicos, entre smartphones, teléfono fijo, celular convencional, tableta, portátil, PC de sobremesa, videoconsola, Tv plana y smart Tv.  Smartphone es el dispositivo con mayor penetración: 83 por ciento de los internautas españoles tiene uno.

Si bien el desarrollo tecnológico ha proporcionado las herramientas necesarias para la puesta en marcha de los medios digitales, por sí solo no es una causa suficiente que pueda explicar la importancia que han adquirido en la actualidad. En los últimos años el consumo de estos nuevos medios se solapa con una realidad social ineludible, marcada por el deterioro evidente del Estado del Bienestar y de la credibilidad en los políticos y en las instituciones.

La exclusión, causa del apogeo de los medios digitales

El Movimiento 15-M en 2011, conocido mundialmente como el movimiento de los indignados, convirtió a internet en un catalizador del enojo y de la frustración de la sociedad. La exclusión ha sido el motor del apogeo de los medios digitales en el país ibérico, no sólo exclusión en términos económicos, sino en cuanto a la participación en los asuntos públicos. La presión de la Unión Europea para que el gobierno español adopte recortes sociales drásticos, la discusión en torno a la soberanía territorial y la imposibilidad de que la población intervenga en estas decisiones ha convertido a la red en uno de los pocos canales de participación de los que se dispone.

Y es que en España se han dado los tres desgarros de la exclusión de los que habla Joaquín García Roca: “La dimisión de la responsabilidad pública, que muestra el fracaso de las políticas, sociales, laborales y educativas; la ruptura de los contextos de proximidad, que marcan la opacidad de lo cotidiano; y el debilitamiento de los dinamismos vitales que configuran el pulso vital de las personas” (2006, p. 19).

Ello ha supuesto una toma de conciencia social sin la que no se puede explicar el surgimiento de partidos políticos como Guanyem y Podemos, este último considerado por el Centro de Investigaciones Sociológicas como la tercera fuerza política del país. Se trata de formaciones que han utilizado internet para discutir acerca de sus principios y transparentar su gestión.

En ese estado de cosas la precarización progresiva del periodismo español también ha contribuido al surgimiento de medios digitales. Hace un par de años un directivo de uno de los principales diarios me comentaba, mientras hacíamos un recorrido por su gran redacción, que con paso firme la edición digital ganaba terreno a la impresa y pronosticaba que en poco tiempo ocuparía físicamente la mayor parte del edificio.

El problema para nosotros, decía, “es que todavía no encontramos un buen modelo de negocio”, pues el grueso de los ingresos publicitarios llegaba por el papel, que cada día bajaba más sus ventas, mientras que internet, si bien representaba su mayor escaparate en cuanto a visibilidad, en ingresos publicitarios ofrecía un porcentaje nimio.

Algunos periódicos como El Mundo han decidido restringir parte de su contenido digital y proporcionarlo sólo a suscriptores. El País lo intentó durante un tiempo con muy malos resultados, por lo que se vio obligado a recular y en fechas recientes ha llevado a cabo una expansión en este rubro, con su edición en catalán, para Brasil y América Latina.

Periodistas fundan nuevos medios en la red      

El panorama en el periodismo español es desolador. La Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), en su balance del estado de la profesión periodística, señala que desde 2007 y hasta junio de 2014 habían sido despedidos 11 mil 145 periodistas y 100 medios de comunicación habían cerrado sus puertas.

La periodista Cristina Fallarás publicó en 2013 el libro A la puta calle, donde cuenta su experiencia tras haber sido despedida como subdirectora del diario ADN, lo que trajo consigo el embargo de su vivienda por no poder pagar la hipoteca. Apunta que los medios digitales son la única salida que les queda a los articulistas.

“Todos están en paro. Los han despedido, a todos, en los últimos siete meses. Ahora se preguntan (perplejos) si tal acumulación de talento puede unirse y dar algún fruto. Imagino que algún fruto susceptible de ser impreso y vendido. Creo que no, y se los digo. Creo que la única fórmula periodística que a estas alturas puede tener (un cierto) éxito está en internet. Económicamente, y de consumo” (p. 33).

El periodista Ignacio Escolar, director del diario Público hasta el cierre de su edición impresa en 2012, fundó un medio que bajo el nombre de eldiario.es agrupa a profesionales centrados en el análisis y el periodismo de investigación. Su lema es “periodismo a pesar de todo” y se mantiene a través de los ingresos publicitarios y de las donaciones de sus socios. Un ejemplo por su labor informativa y por abordar temas que algunos preferirían mantener ocultos.

Otro medio creado por exintegrantes de Público es lamarea.com, editada por la Cooperativa MásPúblico desde 2012, propiedad de sus socios lectores y trabajadores, lo que les permite un amplio margen de independencia editorial.

La revista digital Jot Down irrumpió en el panorama español en mayo de 2011 -al mismo tiempo que inició el movimiento de los indignados- y su propuesta consiste en presentar periodismo de calidad, enfocado principalmente en las entrevistas de profundidad. A lo largo de su breve existencia se ha rodeado de plumas notables, como la de los periodistas Enric González y Ramón Lobo, ambos afectados por el plan de recortes hecho por El País en 2012.

Preocupado por la mala cobertura de los asuntos sociales en los grandes medios, el periodista Javier Bauluz, Premio Pulitzer en 1995, fundó en 2010 periodismohumano.com, que se ve a sí mismo como un intento de “recuperar la función social del periodismo y el concepto de servicio público al ciudadano y no al servicio de intereses económicos y políticos particulares”. Durante las protestas del Movimiento 15-M se convirtió en referencia obligada para entender lo que sucedía.

La página web infolibre.es utiliza la frase “el periodismo tiene un valor” para invitar a los lectores a suscribirse a sus contenidos. Este medio, también nacido del contexto de la crisis, se caracteriza por las investigaciones periodísticas y el análisis de los datos para contextualizar y contrastar la información general. Se financia mediante la publicidad, las donaciones de sus socios y hace explícito su rechazo a “cualquier forma de financiación opaca que pueda esconder condiciones editoriales”, por lo que solamente cuenta con publicidad a tarifas públicas.

Sin duda, el veterano de los medios digitales alternativos en España es rebelion.org, que desde mediados de los 90 funciona como una plataforma para dar a conocer artículos y opiniones de periodistas e intelectuales. Para Pascual Serrano, uno de sus fundadores, el viejo modelo de la prensa ha muerto y en su lugar asistimos al nacimiento de un nuevo paradigma: “Y este nuevo, ¿es mejor o peor? Pues yo pretendo explicar que es mejor; en líneas generales, para el periodismo es mejor. Otra cosa es que no sea ningún paraíso; lo primero, porque ahora se sostiene de sueldos muy precarios. Pero, a cambio, yo creo que lo positivo de este periodismo es que es mucho más transparente con sus finanzas ante la ciudadanía. Y eso da confianza” (elasombrario.com, 19/11/2014).

Como apuntan John Keane y Ramón A. Feenstra, los medios digitales, así como las “plataformas de acción directa, plataformas de monitorización colectiva o nuevos partidos políticos, coinciden en un aspecto central: actúan con el fin de arrojar luz sobre los espacios opacos de poder. Un objetivo que se ve favorecido por el potencial político que acompaña a las nuevas herramientas de comunicación digitales” (2004, p. 56).

La sociedad vigila a través de internet

Entre los medios surgidos a raíz del Movimiento 15-M destaca Ágora Sol Radio (http://agorasolradio.blogspot.com.es), una radio que se define como “autogestionada y asamblearia” y que comenzó sus transmisiones en mayo de 2011 desde el campamento instalado en la Puerta del Sol madrileña. En la actualidad transmite también por el Canal 33 de Madrid y difunde programas culturales, informativos y de discusión política, entre otros.

Más cercana al activismo está kaosenlared.org, vinculada a la organización Izquierda Plural Anticapitalista y cuyo principal objetivo es, no podía ser de otra manera, “luchar contra el capitalismo”. Surgió como una radio a mediados de los 80 para protestar por la entrada de España a la OTAN y se transformó en un medio digital en 2001.

Por su parte, la productora Con Mano Izquierda (CMI), que comenzó con el suministro de programas a la televisora local madrileña Tele-K, al Canal 33 y a la cadena iraní Hispan TV, en los últimos meses ha centrado sus esfuerzos en internet. A través de YouTube y del ahora digital publico.es difunden sus producciones La Tuerka, Otra Vuelta de Tuerka, Fort Apache y Tuerka Distrito Federal, entre otros. Su figura principal es el líder de Podemos, Pablo Iglesias, que les dona mensualmente parte de los ingresos que percibe como diputado del Parlamento Europeo.

Queda abierta la pregunta de si estos nuevos modelos de comunicación a través de internet pueden ser sostenibles en términos financieros, ya no como empresas informativas sino como auténticos medios para el sostenimiento de sus integrantes. La expectativa en estos tiempos ya no es ‘hacer negocio’ sino ‘poder vivir’ del periodismo.

 

 

@buenasrazones